APRENDER DE LA VIDA
¿Es posible que del dolor se pueda aprender realmente algo?
Muchos expertos en trauma psicológico coinciden que tras vivir una situación límite, algunas personas pueden salir, tras un laborioso y delicado proceso, más fortalecidas y con una sensación de crecimiento personal.
Puede parecer paradójico que del pozo del dolor resulte finalmente algo positivo, pero muchos testimonios personales y datos de investigaciones recientes avalan esta posibilidad (Ej. Lucha contra el cáncer del ciclista Lance Armstrong).
CAMBIO A TRES NIVELES
Hay una cierta coincidencia en que este crecimiento postraumático puede afectar al menos a tres núcleos importantes.
En primer lugar, se constata una mejora de las relaciones con los demás y una mejor comprensión de los problemas de las otras personas. También conlleva cambios en la filosofía vital, manifestados en un mejor aprecio por las cosas importantes de la vida.
Finalmente, también comporta una mejora en la percepción de las propias fortalezas personales.
BUSCAR NUEVOS CAMINOS
Obviamente, todo esto nunca justifica el dolor ni el sufrimiento que, por sí mismos, no son deseables. Pero lo que esta nueva visión sobre el trauma ofrece es la constatación de que los seres humanos somos capaces de aprender, dar significado a lo que nos rodea y buscar caminos de superación en situaciones que nos someten brutalmente a prueba
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