Dios mío , pedazo de temporal anoche, a las tres de la mañana el granizo que golpeaba los cristales de la casa me despertó, así que opte por ir a la cocina, comer unas galletitas y ponerme a leer algo para volver a conciliar el sueño.
Miré lo que tenía cerca y cogí la Biblia. Ya, ya se…. Pensarás que estoy un poco loca, y acertarás jaja ja… así que aquí va la historia de la página que tocó al azar al abrir el libro.
Parábola del buen samaritano.
Entonces, se levantó un doctor de la ley que, para tentarlo, le preguntó:
“Maestro, ¿Qué debo hacer yo para heredar vida eterna?”
Él le contestó: “¿Qué es lo que está escrito en la ley?¿Cómo lees tú?”
Y él respondió: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”
Jesús le dijo: “Bien has respondido; has esto y vivirás”.
Pero él queriendo justificarse, le preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?”
Jesús continúo diciendo:
“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, que, además de haberlo despojado de todo y molido a golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente, bajaba un sacerdote por aquel camino: y al verlo, cruzó al otro lado y pasó de largo. Igualmente, un levita que iba por el mismo sitio, al verlo, cruzó también y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de camino, llegó hasta él, y al verlo, se compadeció, se acercó a él, le vendó las heridas después de habérselas ungidos con aceite y vino, lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a la posada y se ocupó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero diciéndole: “Ten cuidado de el; y lo que gaste de más, yo te lo pagaré cuando vuelva”
“-¿Cuál de estos tres te parece que vino a ser prójimo del que había caído en manos de los ladrones?
El doctor de la ley respondió: “El que tuvo misericordia de él”
Díjole entonces Jesús: “Pues anda, y haz tú lo mismo.”
Con esta historia quiero plasmas que indistintamente de la Fe que cada persona tenga, la bondad humana debe prevalecer en nuestros corazones, y para los más egoístas, simplemente les recordaré que una buena acción, siempre les hará sentirse bien.
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